La épica del maratón va mucho más allá de cronos y resultados (los de nuestros atletas los podéis consultar en este enlace de la web principal). Dejamos aquí, en cambio, espacio para vuestras impresiones personales: podéis añadir todas las que deseéis, desde el punto de vista que deseéis, en los comentarios de aquí abajo (además de vuestro nombre, es preciso añadir una dirección de correo electrónico, que no aparecerá publicada, en el campo correspondiente).

Para abrir boca, he aquí el texto que nos envía uno de nuestros compañeros maratonianos (¡enhorabuena, José Luis... y gracias!).

Os recordamos que podéis deleitaros con las fotos que tomó durante el maratón nuestro compañero Pepe Paco Martín (¡gracias también a él!) en el siguiente enlace: ÁLBUM DEL MARATÓN DE MADRID 2016

Crónica del Rock´n Roll Maratón Madrid 2016

por José Luis Palancar

Ya sabéis que cada cual tiene su ritual antes de una maratón, si algo fue bien en alguna otra carrera, ¿para qué cambiar? Así que cumplidos los ritos de la mañana de la maratón, me dirigí al Retiro; aunque el punto de encuentro lo habíamos fijado en la puerta del Palacio de Correos, muchos ya coincidimos en el Retiro cerca del ropero, desde donde nos dirigimos al lugar de la cita para saludarnos y desearnos lo mejor para la aventura que en pocos minutos íbamos a emprender. Allí estaba Mada, este año para animarnos a los que participábamos, esperemos que al año que viene nos acompañe en el asfalto.

Algunos aún quisieron rodar, a otros nos parecía que ya tendríamos kilómetros para hacerlo y nos dirigimos a los cajones de salida. El día se presentaba despejado, con muy buena temperatura, quizá algo caluroso para los que se mantuvieran en carrera durante más tiempo; pero con precaución e hidratándose bien en los avituallamientos se podría correr bien. Salieron primero los corredores de élite a las 9 h, y cinco minutos más tarde los populares tanto de la media maratón como de la maratón. Como siempre al principio, tanto por el tráfico como por ir cogiendo el ritmo, el primer kilómetro se suele hacer más lento, después una vez que ya se coge el ritmo de carrera, avanzamos zancada tras zancada por las calles de Madrid.

Recorremos la Castellana, pasando por la Plaza de Castilla como uno de los puntos de mayor animación de esta parte del recorrido, hasta las proximidades de la city madrileña y de vuelta hacia la Plaza para coger esta vez Bravo Murillo hasta Cuatro Caminos, otro de los puntos de mayor confluencia de público. Se baja por Raimundo Fernández Villaverde, para llegar a Serrano y volver, tras un pequeño recorrido al este de la Castellana, a cruzarla por el puente de Eduardo Dato y llegar por Almagro a Alonso Martínez; desde allí en subida por Santa Engracia que ya empieza a "agarrar", pero enseguida se vuelve a girar a la izquierda para bajar de nuevo hacia la Gran Vía. Como siempre, para llegar a la Plaza del Callao nos toca subir (en otras ediciones se subía desde Cibeles, pero da lo mismo, desde San Bernardo también toca subir); pero da gusto entrar por Preciados a la Puerta del Sol, probablemente el momento más emocionante del recorrido, por su animación, el público, el marco histórico que supone pasar por el centro de la capital y recorrer después la calle Mayor de esta Villa y Corte (cortada al tráfico para disfrute de los corredores).

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Enseguida se enfila por Bailén pasando ante el Palacio Real y luego continuando por Ferraz, al final de la cual, y en lo alto, alcanzamos la media maratón. Hasta ese punto las fuerzas nos acompañan, nos hemos entrenado bien para esa distancia, pero aún queda la otra mitad. Por Rosales y el parque del Oeste llegamos hasta el Puente de los Franceses y de allí por la Avenida de Valladolid hasta entrar a la Casa de Campo. Siempre se me hizo pesado este tramo, vas haciendo un recorrido en eses que no te permiten ver el final y el ritmo se hace cansino; al final, tras un giro a la derecha, se enfila la entrada a la Casa de Campo (¡qué incómodo el empedrado de la entrada!), y luego en subida hasta más allá del Lago y, para colofón, como si no fuéramos ya con cierto cansancio, la salida por delante de los recintos feriales, en la que probablemente sea la cuesta más dura de todo el recorrido.

Con calma, cabeza, la calculadora de esfuerzos, el ánimo de Mada y Pepe Paco y de nuestr@s querid@s asistentes de carrera (¡muchísimas gracias por vuestro desinteresado apoyo, ayuda y acompañamiento! ¡est@s son verdader@s amig@s!), vamos dejando el paseo de San Isidro, el Puente del Rey, la calle Segovia… Embajadores, con las fuerzas que nos van quedando, cada vez más mermadas pero ya sabiendo que vamos a llegar. Una vez en Atocha se suaviza la subida, aunque sigue picando hacia arriba, y el sol también picando ya en lo alto, pero la sombra de los árboles del paseo de Recoletos nos cobija.

El último avituallamiento, en el kilómetro 40, antes de girar a la derecha por Goya; y tras una última subida y un requiebro derecha-izquierda en este tramo, enfilamos Serrano hacia la entrada del Parque del Retiro. Con una última mirada al cronómetro calculamos cuál va a ser nuestro tiempo en meta y aquellos que como yo íbamos justos, tratamos con las fuerzas que quedan de ajustar el ritmo para llegar según lo previsto. Y no es fácil, son muchos kilómetros en los que cualquier pequeño contratiempo puede dar al traste con nuestras previsiones, desde el kilómetro 30 realmente nos enfrentamos a lo desconocido porque no solemos pasar de esta distancia en el entrenamiento, así que física o mentalmente el final siempre es una incógnita.

El último kilómetro no se cuenta, es la llegada a meta por el Paseo de Coches del Retiro, el paseo de la gloria para tod@s l@s que llegamos a la meta. Hemos culminado los meses de preparación. Hemos llegado. ¡Enhorabuena a tod@s! Nos vemos en el asfalto.